
Tánger es una ciudad especial y el viajero que llega a ella pronto lo descubre. Muchas veces las calles de las ciudades son un mero tránsito entre lugares de interés, pero Tánger, más allá de sus monumentos turísticos, que los tiene y muy bellos, es una ciudad en la que jamás existe la sensación de estar perdiendo el tiempo yendo de un sitio a otro, porque todo resulta evocador. Sucede en pocas ciudades. Alejandría, por ejemplo, es otra de ellas. Puedes ir a Tánger sin preparar mucho el viaje antes de salir, y Tánger no te defraudará. La descubrirás poco a poco. Pero si dedicas un poco a preparar el viaje, cada rincón, cada gesto de sus gentes diversas, porque Tánger es crisol de culturas y mestizaje, te resultará familiar, evocador. ¿A qué nos referimos con preparar el viaje? A ver Tánger, antes de ir, con los ojos de quienes la han visto antes. Tánger es una ciudad que ha atrapado a decenas de artistas. Si te acercas, aunque sea sólo a algunos de ellos, y tratas de captar cómo sintieron ellos Tánger, cuando pises la primera calle de Tánger la sensación será difícilmente olvidable y partiendo de ella irás forjando la tuya propia, con mayor riqueza de matices, ampliándola, superponiéndola. Léete por ejemplo, antes de partir, si puedes, Déjala que Caiga, de Paul Bowles, un retrato magistral de la época dorada de la ciudad internacional; o Viajes por Marruecos, de Ali Bey, que retrata en una parte el Tánger del XIX. Ese Tanger dorado ya no existe fisicamente, no esperes encontrarlo hoy. Y sin embargo, si miras, lo ves. Otros libros que pueden ayudarte a incrementar a cada segundo ese deseo por aprehender totalmente Tánger pueden ser los de Burroughs, sobre todo Naked Lunch. Ramón Buenaventura también publicó un excelente libro sobre Tánger, cuyo volumen puede echar hacia atrás inicialmente (unas 600 páginas), pero de lectura recomendada: El año que viene en Tánger. Ninguna de ellas son novelas de ciudad, al estilo del Ulises joyceano o el Orán de Camús en la Peste, pero ayudan a sentir Tánger con mayor intensidad. Estos son sólo unos libros al azar que recrean aquel Tanger maravilloso que persiste hoy bajo la piel en parte decadente. Hay muchos otros. Cualquier búsqueda por Google con Tanger+escritores o Tanger+literarura, te arrojará distintos libros. Hay incluso una antología de textos en español sobre Tánger sobre la que no podemos opinar, porque no la hemos leído.
Si lo tuyo no es la literatura, sino la pintura o el misterio, puedes hacer lo mismo en la preparación del viaje. Observa los cuadros sobre Tánger. Esta ciudad fue también centro de espionaje internacional. Hay decenas de historias sobre ello. Puede ser también un viaje atractivo.
Y cuando llegues a Tánger, no dejes de visitar los lugares que te proponemos en el post siguiente.
Foto: Moritz Siebert.